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Cuando Natalie de Blois (1924-2013) terminó sus estudios profesionales de arquitectura en la Universidad de Columbia en 1944, sólo un puñado de mujeres tenían una carrera importante en el mundo de la arquitectura en Estados Unidos.

Empezó su carrera en la llamada «Era de los Mad Men» de la arquitectura, por lo que no es de extrañar que una vez la despidieran de un trabajo porque un compañero alegó que su presencia «distraía».

La Nueva York de la posguerra

Tras incorporarse al famoso estudio de arquitectura Skidmore, Owings & Merrill (SOM), de Blois ascendió rápidamente y diseñó muchos edificios emblemáticos que definieron la posguerra y dieron forma al corazón de Manhattan.

A lo largo de sus cinco décadas de carrera, de Blois participó en el diseño de numerosos proyectos, destacando los edificios corporativos más emblemáticos de Nueva York de las décadas de 1950 y 1960.

Algunos de sus edificios fueron los mejores ejemplos de arquitectutra corporativa, como la Lever House, la sede mundial de Pepsi-Cola Corporation, la sede de Connecticut General Life Insurance Company y la sede de Union Carbide Corporation.

Su estilo fue alabado como modernismo lujoso y sutil y, a día de hoy, algunos de sus diseños figuran entre los edificios más altos creados por una mujer arquitecta.

La mayoría de edad en la «Era de los Mad Men» de la arquitectura

Sin embargo, mucho después de que de Blois se convirtiera en una superestrella en SOM, siguió teniendo problemas en el trabajo debido a su género. Recuerda que, durante las pausas para comer, sus compañeros llevaban a los clientes de SOM a clubes de ocio sólo para hombres para relacionarse y socializar, a los que ella no podía asistir. Una vez le pidieron que no asistiera a una ceremonia de inauguración porque «parecía embarazada», y sus compañeros hombres solían hacer comentarios sobre su aspecto físico y su ropa. En una ocasión, Gordon Bunshaft, otro socio de SOM, le dijo: «No puedes venir a la reunión si antes no vas a casa y te cambias de ropa. No me gusta el verde».

Curioso, ya que el verde resultó ser el color de la suerte para de Blois. La sede mundial de Pepsi-Cola Corporation, construida en 1960, fue aclamada por la crítica por sus muros exteriores de vidrio y aluminio de color verde grisáceo que parecen levitar. Tal fue su éxito, que en 1995 fue declarado monumento histórico de la ciudad de Nueva York.

Entre 1980 y 1993 trabajó como profesora de arquitectura en la Universidad de Texas. Dejó un legado como firme defensora de la mujer en la arquitectura y allanó el camino para que las arquitectas fueran reconocidas como profesionales iguales y tan competentes como sus compañeros hombres.

«Una arquitecta cuya obra destacó, aunque ella no lo hiciera»

A su muerte en 2013, un obituario en The New York Times describió a de Blois como «una arquitecta cuyo trabajo destacaba, aunque ella no lo hiciera».

En esta necrológica, Beverly Willis, fundadora y presidenta de la Beverly Willis Architecture Foundation, una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es concienciar sobre el papel de la mujer en el entorno urbano, dijo que en aquella época no había ninguna mujer trabajando para una empresa tan prestigiosa como SOM.

Willis añadió: «Y, por supuesto, Natalie estaba haciendo edificios más grandes, en pleno corazón de Manhattan; eran edificios célebres que la prensa adulaba, pero el nombre de Natalie nunca se mencionaba».

Sus compañeros conocían bien el talento de de Blois. En una autobiografía publicada en 1974, Nathaniel Owings, uno de los fundadores de SOM, describía a Natalie de Blois así: «Su mente y sus manos hacían maravillas en el diseño, y sólo ella y Dios sabrán cuántas grandes soluciones, con el imprimátur de uno de los héroes masculinos de SOM, le debían mucho más de lo que le atribuían SOM o el cliente».

Un premio Pritzker mal dirigido

Pese a no ser reconocida por su gran talento, hubo otros que tomaron nota de la excelencia de sus diseños, al mismo tiempo que se aprovechaban de ellos: Gordon Bunshaft, socio de Natalie de Blois, se atribuyó posteriormente todo el mérito de su trabajo.

Mujeres pioneras en Arquitectura -  Natalie de Blois
https://architectuul.com/architect/natalie-de-blois

Cuando Bunshaft acabó ganando el Premio Pritzker, conocido como los «Oscar de la arquitectura» en 1988, el comité del premio describió la Lever House como: «dice todo lo que se puede decir, con delicadeza, precisión, elegancia, con superficies de cristal, con nervaduras de acero… un logro impecable».

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