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El análisis del ciclo de vida (ACV) se hizo realidad por primera vez en Estados Unidos a finales de la década de 1960 como parte de la Ley de Política Ambiental Nacional.

En la construcción, supone un análisis holístico del impacto ambiental de los productos utilizados en el edificio a lo largo de todo su ciclo de vida. Analiza las fases de suministro de materias primas, producción, transporte, uso y gestión de residuos para informar a los promotores inmobiliarios sobre el coste de los recursos naturales de los edificios, así como de sus emisiones de carbono.

Dada la complejidad del proceso de construcción, desde el abastecimiento de materias primas hasta los últimos retoques, el ACV solía ser un proceso caro y largo. Sin embargo, la proliferación de tecnologías de evaluación, como programas informáticos y herramientas de planificación, hace que el ACV ya no lleve meses.

A continuación, se exponen algunas razones por las que un análisis del ciclo de vida ACV es fundamental para cualquier proyecto de construcción.

Reducir el impacto ambiental

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, los edificios y la construcción son los responsables de casi el 40% de las emisiones mundiales de carbono. Dado que los arquitectos apuestan cada vez más por los edificios sostenibles, el resultado más crítico de un ACV es lo mucho que puede ayudar a seleccionar productos que reduzcan la huella ecológica de una estructura.

Utilizando los datos de los productos de construcción, el ACV proporciona a los promotores una información inestimable sobre los puntos ciegos medioambientales de un edificio, lo que puede ayudarles a abordar posibles problemas como las emisiones de carbono, los residuos o los flujos de energía.

Además, especialmente si un proyecto de construcción tiene lugar en una zona ambientalmente vulnerable, el ACV también puede ayudar a los promotores a abordar problemas como la destrucción del hábitat o el agotamiento de los recursos.

Ahorrar costes

Al permitir a los promotores inmobiliarios obtener una perspectiva a vista de pájaro de todos los aspectos de sus proyectos, el ACV puede reducir drásticamente los costes a corto y largo plazo. Un detalle importante de un edificio como tal es su uso energético. A menos que se optimice sistemáticamente, el uso de la energía puede consumir una gran cantidad de recursos tanto durante el proceso de construcción como después.

Esta evaluación también puede ayudar a los promotores a comparar diferentes productos y materiales con los mismos resultados para elegir la opción más rentable.

Además, si hay alguna «zona problemática» dentro del proyecto que consuma la mayor parte de los recursos, el ACV les hace ser muy conscientes de este problema.

Gestión de proyectos más fluida

Tratar de hacer lo correcto sin un marco de referencia puede ser abrumador para arquitectos y desarrolladores, lo que lleva a malentendidos y errores. En proyectos complejos, el ACV proporciona un esquema simple para ayudar a todos los miembros del equipo.

Esta metodología sigue provocando un proceso exhaustivo que requiere muchas habilidades diferentes y un enfoque interdisciplinar. Sin embargo, sobre todo si se aprovechan las tecnologías adecuadas, es posible agilizar la comunicación entre colegas para mejorar los resultados y reducir el tiempo que se tarda en realizar este análisis.

Análisis del ciclo de vida para las decisiones

El ACV proporciona un sistema científico para que los arquitectos tomen las mejores decisiones sobre sus edificios y afronten los numerosos retos que surgen durante, antes y después de la construcción.

Más de cinco décadas después de su introducción, la demanda de ACV va en aumento debido a la creciente preocupación por el medio ambiente y sigue creciendo. En el sector de la construcción, ya se ha estandarizado mediante el uso de las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP), que se basan en las normas internacionales ISO 14025, 14040, 14044 y la recientemente revisada norma europea EN 15804+A2.
Varios sistemas de certificación de edificios ecológicos, como <<Leadership in Energy & Environmental Design>> (LEED) y <<Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology>> (BREEAM), conceden a los planificadores de edificios créditos por proporcionar DAP para sus productos de construcción seleccionados.

Cuando el ACV da respuesta a tantos datos, está preparado para ayudar no sólo a los arquitectos, sino también a los políticos y a los responsables de la toma de decisiones a avanzar hacia un futuro con mejores soluciones de construcción para todos.

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